Se piensa comúnmente que concebir y llegar a termino los embarazos es el común denominador en la dinámica conceptiva. Pero no es así, millones alrededor del mundo deben sortear todo tipos de obstáculos: infertilidad, abortos espontáneos, incompatibilididad con la vida del feto entre otros, para llegar a la meta de ser padres. Siendo el último recurso para lograrlo la subregación gestacional en mujeres que alquilan su vientre.

El procedimiento cosiste básicamente en implatar el óvulo fecundado por Invitro en el útero de una tercera mujer que llevará termino el embarazo para luego entregar el bebé a sus padres biológicos. La India era considerada la meca para las parejas que buscaban vientres en alquiler, pero en 2016 entró en vigencia una ley que limitaba la subregación únicamente a parejas hidues, además de prohibir el lucro apartir de esta actividad volviendola unicamnete legal cuando se diera de manera altruista.

Ucrania desplazó a la India como el nuevo vientre del mundo, debido a las flexibles normas que posibilitan el alquiler de vientres con garantías para los padres biológicos, como la otrogación de estatus de turismo gestacional. La subregación gestacional es un porcedimiento costoso e incierto, pero en algunos lugares como Estados Unidos el precio lo vuele inalcanzable para las parejas, siendo países como Ucrania o India opciones más asequibles.

La legalidad de este procedimiento varia en cada país, al igual que los requisitos. En la mayoría la mujer subrogada debe tener al menos un hij@, la pareja debe estar casada, se debe demostrar la incapacidad para gestar de los padres, debe haber conexión biológica de alguno de los padres, en algunos países la discriminación hacia las parejas del mismo sexo se exacerba al estar completamente prohibido el procedimiento para ellos.

Se tiende estigmatizar el procedimiento, pero lejos de ser algo inmoral es la última posibilidad que muchos tienen para ser padres. Las prohibiciones y las regulaciones infructuosas solo empujan tanto a las mujeres que están dispuestas a continuar con el alquiler de vientres y a los padres biológicos a la clandestinidad donde se vuelve más difícil protegerlos.

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