El reclamo que se pierde en la obra, no en la mesa de negociación
Casi siempre pasa igual. Meses después de una interferencia (planos revisados que llegan tarde, frentes ocupados por otros oficios, una orden de acelerar) el contratista decide reclamar la pérdida de productividad. Los argumentos están. Lo que no está es el dato: cuánto se instaló cada día, con cuántas horas-hombre, con qué cuadrilla y en qué frente.
La guía @AACE International RP 25R-03 lo advierte: la pérdida de productividad con frecuencia no se rastrea de forma discreta y contemporánea. Se calcula al final, al preparar el reclamo, y entonces solo cabe una aproximación gruesa o una estimación basada en costo total. Es una práctica recomendada, no una norma legal ni una cláusula contractual.
Entre los estudios específicos del proyecto, esa guía prefiere la milla medida: comparar tu productividad en periodos o frentes sin afectación con la de los periodos afectados. Pero el método solo funciona si tienes datos diarios y comparables.
Este recurso te da un registro diario listo para usar, el criterio para que tus actividades sean comparables y una rutina semanal de 15 minutos. Puedes empezar mañana. No garantiza ganar un reclamo; garantiza que tendrás con qué defenderlo.