Lobo feroz

La pederastia es lobo feroz moderno que se roba la infancia de millones de niños alrededor del mundo, y la pregunta que surge es si este lobo encuentra refugio dentro de la iglesia católica.

A pesar de las rotundas declaraciones por parte de los niños abusados alrededor del mundo, el tema se comenta entre murmullos, con un sentido de secretismo que lejos de ayudar a las víctimas a conseguir justicia apoya que los pederastas queden impunes y libres para seguir abusando de niños.

La pederastia no es exclusiva del clero católico, tampoco hay evidencia científica donde se demuestre que el celibato o las doctrinas del catolicismo impartidas a sus ordenados sean propulsoras de dichas conductas, entonces ¿Por qué tantos sacerdotes son pederastas?

La iglesia católica puede no formar pederastas, pero sí es un refugio para ellos. Por años la iglesia ha conocido los miles de casos de niños abusados por el clero y su respuesta ha sido sistemática: silenciar a las víctimas y trasladar de parroquia o colegio al sacerdote. Como lo afirma Piere Font, director del instituto Estudios de la Sexualidad y Pareja de Barcelona cuando en la revista País de España le preguntan si la pederastia te inclina hacia el sacerdocio “Sí, porque la iglesia actúa como elemento protector, de paraguas, ya que el pederasta siempre piensa que es mejor caer en manos del obispo que del fiscal” (2010, País)

En la serie de corte documental “Examen de conciencia” de Netflix se entrevista a un grupo de víctimas de abusos sexuales por parte de clérigos, cada historia es una repetición sistemática del modo operandi de los pederastas dentro de las escuelas del Opus Dei en donde impartían clases, los niños asediados por sus profesores y “guías espirituales” utilizaban su posición de autoridad para acosarlos y lograr que guardaran silencio. 

Los adultos entrevistados narraban como la niñez les fue arrebatada, y como sus comunidades los estigmatizaban cuando algún caso de los tantos que existían se daba a conocer.

“Era la palabra de un niño en contra de la de un sacerdote”

Examen de consiencia, Netflix.

Dice una de las victimas al contar como fue abusando dentro de su colegio en España. Los casos de pederastias se ven con mayor frecuencia dentro de comunidades de escasos recursos, donde el sacerdote es visto como la encarnación de Dios y la moral, esta posición privilegiada es utilizada por los depredadores sexuales para desviar la atención y tener libre acceso a los niños.

No es solo la iglesia quien ha dejado desprotegidos a los niños, también la sociedad civil. El abuso sexual a menores es un delito que prescribe, es decir que luego de cierto tiempo el crimen queda impune y el pederasta es liberado. En Alemania estos tipos de crímenes graves tienen un tiempo de vigencia de 50 años, mucho más justo que en países como España con 38 años y Colombia con 20 años. El tiempo de judicialización es clave para conseguir justicia en este tipo de casos, muchos de los pederastas acusados hoy en tribunales españoles son absueltos por crímenes que cometieron hace más tres décadas, sin importar las denuncias sólidas de las víctimas.

En efecto la prescripción de los delitos es una afrenta a los derechos de las víctimas, pero nada comparado con las licencias que goza la iglesia en países como Colombia, donde el obispo puede interferir a favor de los sacerdotes para que en lugar de cumplir las sentencias imputadas en la cárcel sean asignados a casas de retiro parroquiales. Ante esto se ha creado una comisión de la verdad integrada por abogados y víctimas que ya cuentan con el soporte de cincuenta casos para dejar en evidencia que la pederastia vive en Colombia y que hay una necesidad de reformar las leyes que den este tipo de privilegios a los victimarios.

Los pederastas son lobos feroces, pero también aquellos encargados de traficar niños con fines de explotación sexuales, así como los pedófilos sin toga que los abusan y agreden incluso dentro de la seguridad que su pone el hogar, igualmente los empleadores que explotan a los niños laboralmente. Estos y más casos nos muestran que es la sociedad en sí misma la boca del lobo. Mandela decía:

Debemos a nuestros niños una vida libre de violencia y miedo

Nelson Mandela

Hoy somos deudores de la infancia pero la promesa debe mantenerse en pie.

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